Collar Rubor
La ternura también es una forma de fuerza.
Hay un color que aparece en las mejillas cuando alguien te nombra con cariño. No se puede fingir ni esconder: sube desde adentro, como sube el pan en el horno. Rubor nació de ese color.
Cada cuenta es un sonrojo redondo, un rosa que no pide permiso para ser dulce. Entre una y otra, perlas pequeñas como las palabras que se dicen bajito. Y en el centro, una rosa nude, suave como la piel de una carta guardada muchos años, que se abre sin espinas.
Lo llevas cuando horneas para otros, cuando escribes a mano, cuando abrazas a tu abuela y ella te huele el pelo. Tus amigas lo notan: se acercan, tocan la rosa con la yema de los dedos y te dicen que se parece a ti. Tú te ríes y te sonrojas. Y el collar, por un instante, se queda sin competencia.
Para quién es
Para ti, que cuidas sin pedir nada a cambio. Para la que sabe que ser tierna no la hace menos firme, que la suavidad también sostiene, que un abrazo a tiempo puede más que mil razones.
Completa el look
Los Aretes Rubor llevan la misma rosa nude, como un secreto cerca de tu oído. Úsalos juntos cuando quieras llevar toda la ternura contigo, o por separado, según lo que te pida el día.
Materiales y detalles
- Cuentas redondas brillantes en tono rosa, con perlas pequeñas entre cada una.
- Dije de flor de tela tipo cuerina: rosa en capas de tono nude.
- Broche dorado.
- Hecho a mano, cada pieza puede variar ligeramente.
- Fabricado bajo pedido.



